La sociedad cree que estamos muy locos

Trastorno bipolar. Se trata de una de las enfermedades mentales menos conocidas y más complicadas de diagnosticar. En Aragón, la padecen a1rededor de 40.000 personas, pero más de un 80 % ni siquiera lo sabe

Fuente:Heraldo de Aragón. C. GÓMEZ. 11/02/2011

Rafael Pardos lo ha pasado realmente mal. Hace más de 30 años que empezó a manifestar síntomas de trastorno bipolar, pero no se lo diagnosticaron hasta hace once. Durante esos 19 años sin tratamiento, su comportamiento y falta de entendimiento por parte de la sociedad, le llevaron a perder el empleo y dejar muchos amigos por el camino.

«Nadie entiende qué te pasa o por qué te comportas así ni siquiera tú mismo. Son los cambios de humor lo que te llevan a perder todo lo que tienes porque la sociedad te cree muy loco», explica.

El trastorno bipolar es una de las enfermedades mentales más complejas de diagnosticar —se tarda una media de 10 años— porque se confunde con otras patologías como la depresión y la hiperactividad.

«Se Ie llama la enfermedad de las emociones. Es genética, pero algún estimulo hace que se manifieste en un momento concreto de la vida», afirma Pardos. Este estímulo puede ser negativo, como la muerte de un familiar; o positivo, como el nacimiento de un hijo.

«Consiste en una alteración de las emociones, que pueden ir hacia arriba (hiperactividad, compras compulsivas, falta de sueño) o hacia abajo (depresión, apatía, no querer salir de casa…»), detalla. Otra de las causas que desatan el trastorno es el consumo de drogas.

Además de ser una enfermedad difícil de diagnosticar, también es poco conocida. Cerca de 40.000 aragoneses la padecen Y. sin embargo, más de un 80 % ni siquiera lo sabe. La Asociación de Afectados por el Trastorno Bipolar de Aragón, por ejemplo, tan solo cuenta con un centenar de socios.

«Es una pena, porque nos ayudamos muchísimo. Una psicóloga voluntaria imparte  cursos tanto a enfermos como a familiares. «A los primeros nos ayuda a convivir con la enfermedad y a detectar los síntomas que pueden conducirnos a una crisis y, a los segundos, les da apoyo moral. Además, contamos con un teléfono de guardia las 24 horas del día», explica la presidenta de la asociación, Azucena Cebolla, que está en estado de eutimia (sin ninguna crisis) desde hace años.

«Una vez que te diagnostican, no hay problema. Hay que tomar medicación de por vida, pero podemos trabajar y estudiar», asegura Cebolla. En el momento en el que notan algún síntoma de que se aproxima una crisis, acuden al psiquiatra a que les regule la medicación.

«Solo hay que estar un poco pendientes, nada más. Se trata de una enfermedad incurable, pero tratable», apunta María Jesús Castrillo, vicepresidenta de la asociación. En esta realizan también talleres de crecimiento emocional,  risoterapia y relajación.

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